El diagnóstico
Durante años el mapa tech de América Latina se dibujó en otras ciudades, y el Caribe colombiano quedó por fuera. No por falta de talento: aquí hay universidades, creatividad y gente con ganas de construir. Lo que faltaba era infraestructura de ecosistema: comunidades sostenidas, educación actualizada, primeras oportunidades de empleo y una historia propia que contar.
Pero hay una brecha más honda que la del mapa. Incluso dentro de la región, la tecnología llega primero a quien ya tiene acceso. Un joven de estrato 1 en Soledad, una mujer que nunca ha escrito una línea de código o un estudiante de San Basilio de Palenque rara vez se ven en esta industria. Si el Caribe se vuelve un polo tech y ellos se quedan afuera, no habremos cambiado nada.








